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Detalles del oido

Trastornos en el oído

Si bien se sabe muy poco de las razones que origina la enfermedad de Mènière, siempre estuvo caracterizada por crisis de mareos, vómitos, vértigo acompañados por fuertes náuseas y zumbidos internos causados por un trastorno en el oído. Aunque no es contagiosa ni es fatal, es un problema crónico. Las personas no sienten síntomas todo el tiempo. Los ataques ocurren a menudo y no tiene duración establecida. Generalmente el problema radica en un oído. Sólo el 30 por ciento de los pacientes lo sufren en ambos. Los trabajos desde su descubrimiento por el médico francés Mènière apuntaron a buscar el problema en el oído interno. Sin embargo, el médico otorrinolaringólogo argentino Octavio Díaz Vizzoni, esclarece algunos puntos que quedaron sin respuestas por varios años. “A pesar de mis esfuerzos por tratar a la enfermedad en el oído interno, nunca hubo un resultado positivo. En cambio, cuando mis terapias se dirigían al oído medio las consecuencias fueron distintas. Los resultados variaban y tenían mejor final”, explica. 

Buscando el origen El especialista pudo descubrir, a través de varias historias clínicas, que la gran mayoría de los enfermos tenían antecedentes de catarros y grandes resfríos. Generalmente eran personas con problemas de alergias que pasaban largos períodos con la nariz tapada. Es importante aclarar que, ante un resfrío, a los enfermos de Mènière se les inflama las trompas de Eustaquio formándose adherencias de tejidos conjuntivos que no permiten la aireación al oído medio (que es el órgano conectado con las fauces de la garganta y que recibe, a través de las trompas, todo el aire). 

Cuando el oído medio está tapado origina la crisis vertiginosas. Al mismo tiempo aparecen otros síntomas paralelos como, por ejemplo, el nistagmus (movimientos rápidos de los ojos) que convierte la vida del paciente en algo desagradable. Esto puede durar cinco minutos, una semana, o más. No tiene límite. Ni tampoco es sistemático, varía de un enfermo a otro. En la actualidad, un tratamiento alternativo y que erradica, en la gran mayoría de los casos, el trastorno es la cirugía. “Mediante el tratamiento quirúrgico –que actualmente con el método láser resulta muy fácil–, coloco en interior del oído medio dentro de la trompa de Eustaquio alfa-quimiotripsina que es una enzima que diluye el tejido conjuntivo. Se realiza con anestesia local, dura muy poco tiempo y no produce traumas posoperatorio”, explica Vizzoni. 

El laberinto. Como los pacientes traducen la enfermedad con alergias, nariz permanentemente tapada y oyen mal, en el año 1956 Díaz Vizzoni buscó por primera vez utilizar cortisona dentro del órgano afectado. Conclusión: la droga aliviaba algunos síntomas pero no solucionaba el problema. “Hubo pacientes que atendí, recuerdo muy bien un taxista, que llegó a mi consultorio con el nervio auditivo amputado. Este nervio se compone de dos filetes: el laberinto y el nervio auditivo. Mientras uno oye, el otro se ocupa de los movimientos del cuerpo en relación con el espacio. Si se toca el laberinto, el individuo pierde el equilibrio, es lo que ocurre con la enfermedad de Mènière. Propuse al paciente tratar el trastorno como si fuera un proceso de trompas. Y, los resultados fueron excelentes”, explica el otorrinolaringólogo. Vizzoni cuenta que no es la primera vez que presencia el nacimiento de algún descubrimiento o el avance de la tecnología en la medicina. “El láser es una consecuencia de los tiempos en que vivimos. Realmente me sorprendió. Es absolutamente eficaz en casi el 90 por ciento de los casos, es rápido, no se necesita anestesia y no deja traumas. La persona se levanta y sale del quirófano sin ningún dolor”. 

Síntomas Mareos, que se describe como una giración que puede causar problemas de equilibrio (sentirse inestable al caminar). Oídos llenos o tinnitis, rugido o zumbido en el oído. Náuseas, vómitos generados por los mareos. Es posible que algunas personas sientan que disminuye la audición, especialmente con los sonidos de tonos bajos. Nistagmus, movimientos rápido y corrección de los ojos. 

Qué hacer durante un ataque Acostarse de espalda en una superficie que no se mueva. Lo indicado es el piso. Para soportar los mareos, mantenga los ojos enfocados en un objeto inmóvil. No coma ni beba mucho para que no exista la posibilidad de vomitar. Cuando los síntomas desaparecen, levantarse lentamente. Si siente sueño después de un ataque, duerma lo necesario. Si los vómitos persisten durante todo el día, y no puede conservar líquidos en su organismo, consulte al especialista.

(Texto gentileza "La Voz de Interior")

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