Conclusión

Tomar la discapacidad como problema social actual nos obliga a relacionarla con los cambios materiales e ideológicos que acompañaron la llegada de la sociedad capitalista. Es habitual en nuestro tiempo el culto a la perfección corporal y muchas de las discapacidades hacen alejar al individuo de estos parámetros. Pero quizás más importante es observar que dado el carácter prioritario del trabajo, la persona con discapacidad es considerada "menos útil", ya que se piensa que no puede contribuir al "bien económico de la comunidad". La relación entre pobreza y discapacidad se hace cada vez más estrecha por dos cuestiones. Por un lado porque la no tener recursos se hace más difícil tratar la deficiencia y la rehabilitación, así como el acceso a las medidas de prevención. Además, el tener una discapacidad dificulta la posibilidad de tener trabajo en un mercado tan selecto.
Hablamos de segregación y de individualismo. La diversidad es una característica humana, pero se ve menoscabado su respeto porque existen intereses, los valores imperantes provocan pérdidas para unos y ganancias para otros. Revertir esta situación no es tarea fácil, pero bajo ningún punto imposible. El luchar por la equiparación de oportunidades es parte de nuestro accionar cotidiano. 
Traté de demostrar en el trabajo que según mi punto de vista no hay que dejarse llevar por falsos espejismos. A pesar de los triunfos legislativos y discursivos, el índice de personas con discapacidad se estima va a seguir creciendo en los próximos años. La toma de conciencia de esta problemática por parte de toda la sociedad se hace imperiosa por dos motivos. Primero porque es necesario reforzar la prevención, ya que más del 80 % de las discapacidades son evitables. Por otro lado, una comunidad que segrega a parte de su población está atacando directamente la dignidad humana. Esto quiere decir que debemos ocuparnos mucho más por esta construcción colectiva, ya que de ella dependerán los logros en el cumplimiento del sistema jurídico y también en las condiciones económicas. Para que realmente exista equidad se necesita enfatizar sobre los siguientes valores: cumplimiento de los derechos logrados, plena participación de todos los individuos, autonomía personal y convivencia en la diversidad.
Teniendo en cuenta las cosas tal como las vivimos hoy, nos manejamos desde la intolerancia y el estereotipo. Si no reflexionamos profundamente sobre estas cuestiones, nos conformaremos con tener en nuestros códigos leyes ingenuas y tener construidas entidades especiales para personas con discapacidad, aunque el número de individuos que pueda acceder sea mínimo. La equiparación de oportunidades plena no va a conseguirse mientras no la tomemos como un verdadero problema social, con toda la responsabilidad que esto nos adjudica.
En definitiva, intenté centrarme en los siguientes ejes:
*El origen del problema de la discapacidad implica situaciones creadas por el hombre, por lo tanto pueden ser modificadas.
*La situación resulta indeseable socialmente, aunque no afecta de igual modo a todos los individuos en la sociedad.
*La suerte que corre un individuo con discapacidad a través de la historia debe entenderse de manera paralela al análisis del desarrollo socio-económico, cultural y político.
*Para poder actuar y modificar se debe tomar conciencia, antes que nada, de que esta problemática existe.