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Sábado 23 de Octubre de 2004 

RESULTADOS DE UNA ENCUESTA OFICIAL HECHA POR EL INDEC

En uno de cada cinco hogares del país hay al menos un discapacitado

Se trata de 2.176.123 personas. La mayoría son mujeres (53,6% ) y casi la mitad tiene entre 15 y 64 años. El sondeo revela un grave problema social: 4 de cada 10 no gozan de ninguna cobertura de salud.

Sibila Camps
scamps@clarin.com

Graficos con cifras de la discapacidad

Uno de cada cinco hogares de la Argentina alberga al menos a una persona con discapacidad. Así lo revelan los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Discapacidad (ENDI), la primera de este tipo en el país y en América latina. El 7,1% de la población tiene alguna discapacidad: en números absolutos, son 2.176.123 personas.

Los datos fueron relevados entre noviembre de 2002 y abril de 2003 en una muestra de unos 67.000 hogares urbanos de todo el país, en localidades de al menos 5.000 habitantes, lo que representa al 84% de la población total. La ENDI, complementaria del Censo 2001, tiene como objetivo “cuantificar y caracterizar a las personas con discapacidad en lo referente al desenvolvimiento de la vida cotidiana dentro de su entorno físico y social”.
“Durante muchos años, el argumento del Estado para no realizar acciones en este área fue que no sabíamos de qué población hablábamos. Ahora están los números que nos permiten empezar a generar cosas concretas”, señaló a Clarín la presidenta de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (Conadis), doctora Susana Sequeiros.

Hay más mujeres con discapacidad que hombres: 53,6% y 46,4% respectivamente (es preciso recordar que el 52% de la población argentina son mujeres).
El 11,7% de las personas con alguna discapacidad tiene menos de 15 años, el 48,5% tiene entre 15 y 64 años, y el 39,8% restante (866.258) tiene 65 años o más.
Las discapacidades más frecuentes son las motoras (39,5% ), con predominio de afectación de los miembros inferiores (61,6% ).
Les siguen las visuales (22% ), las auditivas (18% ) y las mentales (15,1% ). Entre estas últimas, el 63,2% son retrasos mentales y el 36,8% problemas mentales, como psicosis infantil o autismo.

Hasta aquí, las cifras de la encuesta son similares a las de los países desarrollados, con los que Argentina comparte el promedio de expectativa de vida. Pero otros datos llaman la atención: en el 43,9% de los casos, la persona con discapacidad es el jefe o la jefa de hogar; en el 23,6% se trata de hijos, y en el 16,7% del o de la cónyuge.
“El dato de los jefes o jefas de hogar permite visualizar no sólo la parte negativa: no por ser discapacitado no se puede ser tal o cual cosa”, señala Sequeiros.Habrá que ver, cuando se procesen otros ítems de la encuesta, si ese dato admite únicamente una lectura positiva; en especial si se tiene en cuenta que el 38,4% no tiene cobertura de salud (en el nordeste, más del 50% ).
“Y quienes sí tienen cobertura, no reciben todo lo que deberían, por lo que también van al hospital público –advierte la médica–.

Pero en la Argentina no hay una estrategia de atención, porque la discapacidad nunca fue parte de la agenda nacional de salud. Y sin embargo empieza como un problema de salud, pero cuando nadie le da respuesta se transforma en un problema social”.
La presidenta de la Conadis destaca la importancia de haber determinado que en el 20,6% de los hogares de la Argentina vive al menos una persona con discapacidad.
“El impacto de la discapacidad en un grupo provoca una alteración en los roles que se cumplen dentro del núcleo familiar –explica–. Además, esa persona genera trabajo extra y un fuerte impacto económico”.
Se trata de 1.802.051 hogares, lo que expresa la magnitud del problema. “Hoy, el Estado ha comenzado a asumir la función que le corresponde –afirma Sequeiros– para minimizar el problema y mejorar la calidad de vida de estas personas. No hace falta tecnología de última generación, sino una estrategia que permita llegar a todos, con acceso fácil y a partir de los recursos económicos reales”. •

La próxima etapa de la encuesta

La próxima etapa de la encuesta apuntará a caracterizar a la población con discapacidad según los distintos tipos de discapacidades e identificar la causa, la edad de origen y el nivel de autovalimiento.
Se determinará el tipo de ayuda que reciben esas personas por parte de los distintos actores de la sociedad (seguridad social –en especial las obras sociales–, organismos estatales y ONG), y el uso de beneficios legales y sociales. Los cruces de los datos obtenidos permitirán también conocer las características sociodemográficas de los hogares con personas con discapacidad, y las particularidades y adaptaciones especiales de la vivienda en la que habitan.

 

Gentileza Diario "Clarin"

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