El diálogo entre Islámicos y Cristianos

por Lila Martínez Ucha

"Assalamu Alaikum" en árabe significa "la Paz sobre vosotros", a lo que se contesta "Wa Alaikum Assalám" ("sobre vosotros la Paz"). Los saludos se reiteraban en el hall de entrada del Centro Islámico de la República Argentina, San Juan 3051 en el barrio de Boedo. Musulmanes y católicos se reunieron ayer (martes 6 de junio de 2000) para participar de la conferencia pública "Islam y Cristianismo, Diálogo y Perspectiva". El invitado especial del acontecimiento fue monseñor Vittorio Ianari, encargado de temas interreligiosos de la Conferencia Episcopal de Italia y estudioso de la cultura islámica, que en su exposición resaltó los puntos de encuentro "entre las tres religiones celestiales (se refiere a judíos, católicos y musulmanes) para encontrar una base común de fe y una razón de amistad". En la disertación, enfatizó la figura histórica de Abraham como padre de los tres pueblos monoteístas y como ejemplo para todos los creyentes.

Entre las 130 personas que llenaron la sala del Centro, se encontraban representantes oficiales y comerciales de los países islámicos de Turquía, Líbano, Irán y Siria. El resto de la audiencia, integrantes tanto de la comunidad islámica como de la católica, mostró ávido interés por los temas tratados y muchos encendieron sus grabadores para registrar las exposiciones de los expositores: los dos imanes o sheij -guías espirituales de los musulmanes-, Abdul Karim Paz y Mohsen Ali. Este último es el actual responsable de la mezquita Al-Ahmad (Alberti 1541, Flores) que es la más grande en la Capital Federal. Además, los acompañaban monseñor Garlatti, obispo de San Rafael y presidente de la Comisión Episcopal de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso y el ingeniero Omar Seibaa, presidente del Centro Islámico.

Algunas de las mujeres del público llevaban puesto el hishab, un velo que recubre la cabeza y "se usa por una cuestión de respeto", según explicó Ana, una musulmana de unos 40 años, que agregó: "es como no usar una mini falda para ir a Misa". Había también, unos siete jóvenes que escuchaban a su profesora de idioma árabe que les explicaba algunas palabras o costumbres. "Los traje para que se familiaricen con la comunidad" cuenta la profesora, que no deja de saludar, con un movimiento de cabeza hacia adelante, a cuanto invitado entra por la puerta.

El acto se inauguró con la lectura del Santo Corán. Los pasajes del libro sagrado islámico se cantan y durante diez minutos la voz de un barítono acaparó la atención de los presentes. El primer disertante, luego de los agradecimientos y formalidades a cargo del Presidente de la entidad y de monseñor Garlatti, fue el imán Karim Paz que vestía un abeia verde azulada (especie de túnica larga) y un turbante blanco. Tiene ojos celestes, barba gris, la frente amplia y la expresión seria de un académico. En su discurso, lamenta que "el diálogo islámico-cristiano no sea tan conocido", mientras cita las cartas del imán Khomeini al papa Juan Pablo II en el año 79, a Mijail Gorbachov y a Fidel Castro, que no contestaron las misivas, según detalla. También agradece la inquietud demostrada por la Iglesia al traer al país a un especialista de la cultura islámica, como el monseñor Ianari, para promover el intercambio religioso. Respecto de la formación profunda sobre la religión musulmana de este cura italiano, perteneciente a la comunidad de San Egidio, el imán Mohsen Alí cuenta que la primera vez que escuchó a Ianari pensó que "era un sheij vestido de cura". El comentario provoca la risa de los presentes, pero la atmósfera de respeto e interés no se pierde en las dos horas que dura la cita. A la salida, tres mujeres que se dedican al análisis de conflictos interculturales y religiosos, comentan satisfechas que fue una conferencia muy completa. Entretanto, otra señora musulmana acepta algunos bocadillos árabes, que una moza ofrece a los asistentes, y asegura que quedó encantada porque el encuentro de ambas culturas demuestra que "puede haber libertad religiosa a pesar de las diferencias".

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