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- Grupos de
Paseos
- Una Nueva
Oportunidad
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Consideraciones
generales
Los adolescentes y
adultos jóvenes con discapacidad, no tienen en general actividades
sociales extrafamiliares ni tampoco realizan salidas o paseos como otros jóvenes
de su edad.
En un estudio estadístico
que hemos realizado, el resultado obtenido fue el siguiente: el análisis
de la muestra arrojó que el 11 % no realiza salidas los fines de semana y
se queda en su casa. El 71% sale únicamente con sus familiares, teniendo
las salidas características
rutinarias, por ejemplo: ir al supermercado, dar una vuelta manzana, ir de
visita a casa de algún pariente
o amigo de la familia..
Solamente el 18%
restante tiene la posibilidad de realizar salidas por sí solo o con el
grupo elegido por él. Las discapacidades de las personas que están
comprendidas en esta última
categoría son de tipo sensorial y/o motriz.
El Programa de Acción Mundial para
personas con discapacidad de Naciones Unidas, de la sección I.
OBJETIVOS, ANTECEDENTES y PRINCIPIOS en los puntos números 25 y 29
respectivamente, menciona lo siguiente:
“El
principio de la igualdad de derechos entre personas con y sin
discapacidad, significa que las necesidades de todo individuo son de la
misma importancia, que estas necesidades deben constituir la base de la
planificación social y que todos los recursos deben emplearse de tal
manera que garanticen una oportunidad igual de participación a cada
individuo. Todas las políticas relativas a la discapacidad, deben
asegurar el acceso de las personas con discapacidad a todos los
servicios de la comunidad.”
“Las
personas con deficiencia mental están empezando a reclamar cauces
propios de expresión y a insistir en su derecho a participar en la
adopción de decisiones y en su debate. Incluso los individuos con
limitadas aptitudes de comunicación, se han mostrado capaces de
expresar su punto de vista. A este respecto, tienen mucho que aprender
del movimiento de autorepresentación de personas con otras
discapacidades. Este proceso debe ser estimulado.”
En el mismo Programa de Naciones
Unidas, en la sección sobre Situación Actual, se expresa:
“Con
frecuencia, las actitudes y los hábitos llevan a la exclusión de las
personas con discapacidad, de la vida social y cultural. La gente tiende
a evitar el contacto y la relación personal con ellas. A muchas de
éstas, les causa problemas psicológicos y sociales, la presión de los
prejuicios y de la discriminación de que son objeto y el alto grado en
que se las excluye de la relación social normal.”
En el caso de la discapacidad mental
se observa que ésta falta de inserción psicosocial en la sociedad de
pertenencia, aumenta conscuentemente la falta de autonomía,
incrementando la minusvalía y la sobreadaptación.
Se sabe que para las familias,
programar las salidas es un asunto que ofrece un alto grado de
dificultad, ya que en la medida en que la persona discapacitada se
acerca a la adolescencia o
a la adultez, su desventaja social es cada vez más notoria.
En las personas con discapacidad
sensorial o motriz sus dificultades son evidentes para los demás. En el
caso de la discapacidad mental, y más aún en los jóvenes y adultos
(con la excepción del síndrome de Down) la dificultad sólo se
manifiesta durante el contacto social. Esto provoca un grado de sorpresa
y a veces de incomodidad para el que lo percibe
ya que observa determinados
comportamientos sociales que no condicen con los que se esperan de un
adulto.
Es allí en donde comienzan a
producirse inconvenientes o situaciones difíciles de resolver, que
generan en los padres una tensión suficiente para provocar a veces la
decisión de quedarse en su casa con la consiguiente preocupación de
que sus hijos no tengan amigos para salir.
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Salir es
abrirse a un mundo nuevo
Realizar salidas y paseos por la
ciudad en compañía de un grupo de pares, junto a coordinadores
especializados, permite ampliar las fronteras de la casa, la escuela, el
taller protegido y de los lugares habituales. Sabemos que la realidad
nos brinda múltiples recursos para trabajar una serie de dificultades
que dentro de un mismo ámbito a veces cuesta observar y abordar.
Tomamos como ejemplo a V.
Una joven de 25 años con discapacidad leve que durante un paseo
a Recoleta mostró mucha tensión y dificultad al subir las escaleras, y
comentaba “mi papá siempre me reta por que subo de costado, pero yo no
puedo...”, esto no lo habíamos observado dentro del taller, y de
a poco empezamos a mostrarle que podía poner los pies derechos
ayudándose con el pasamanos y, sin apurarse, buscar una forma más
cómoda de subir.. Nos dimos cuenta que ésta era una de las razones por
las que no viajaba en subte. Ahora, además de aprender a hacer
combinaciones entre distintas líneas, las escaleras no le son tan
dificultosas.
El salir, es también un incentivo
para fomentar el arreglo personal, sabemos que este aspecto a veces no
es tenido en cuenta y hasta la elección de la ropa acostumbran a
hacerla los padres.
Antes de cada paseo, la propuesta era
que las chicas aprendieran a maquillarse. Durante un tiempo, trabajamos
frente al espejo sobre el rostro, sus características, para qué
servía cada cosmético, qué colores de sombra o lápiz labial le
gustaba más a cada una. Las chicas empezaron a mostrar un interés cada
vez mayor en su aspecto. En ocasión de un paseo
a un shopping, quisieron entrar a una perfumería importante
donde se hacían demostraciones de maquillaje. Allí, M. (29 años) se
acercó a una experta de belleza y comenzó a hacerle preguntas sobre el
tema.
Le explicamos que estábamos haciendo
un “taller de maquillaje”, la señora, interesada en la experiencia,
nos regaló una bolsa de maquillajes del probador. Luego, ofreció
maquillar a una de las chicas. Pudimos ver como M., se sentaba con
naturalidad y alegría para ser maquillada. Esto fue sorprendente, ya
que ella estando en el grupo, nunca quiere sentarse, y hasta para tomar
el refrigerio “prefiere estar
parada”.
En este último ejemplo, podemos
observar cómo las chicas pudieron tomar una actitud activa: eligieron
entrar al negocio, se acercaron a preguntar, recibieron una respuesta
favorable a sus inquietudes y pudieron mantener un vínculo con la
maquilladora, a la que seguimos visitando de allí en más, cuando
volvemos a pasear por el lugar.
Como podemos ver, la realidad también
nos brinda recursos para descubrir posibilidades y desarrollar
intereses. Cada salida es a la vez una nueva oportunidad. Que dejen de
ser alumnos o pacientes, para empezar a ser paseantes,
puede ayudarles a elegir cómo ser y estar en el mundo.
Esta actividad se propone ampliar el
campo de acción de las personas con discapacidad. No sólo para que
sientan que tienen derecho de hacerlo, sino –y esto es lo más
importante– para que encuentren la posibilidad.
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- Prof.
María Laura Novellino
- marialauranovel@ciudad.com.ar
- Coordinadora de AVES – Adónde
Vamos Esta Semana
- Grupos de Paseos Para Jóvenes y
Adultos con Discapacidad Mental
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