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Por Iván Tapia Contardo
- Especialista en Educación de Ciegos (U.Ch.)
- Corporación Resplandor
13/05/03
- Si usted ha decidido servir como acompañante
de personas ciegas, ha tomado una buena iniciativa
solidaria, la cual podrá satisfacer la gran
necesidad de compañía, comunicación, información y
afecto que gran parte de estas personas requieren.
Le felicitamos y agradecemos, en nombre de los
atendidos, por esta noble acción. Estamos seguros
que le reportará interesantes experiencias y
conocimientos acerca de la vida, desde la
perspectiva de la ceguera. Sin embargo no basta
con su buena voluntad o intención de ayudar; hay
que estar preparado/a para un intercambio adecuado
y que sea efectivo en cuanto al servicio que ellos
requieren. Con este propósito se ha elaborado la
presente Guía para interactuar con personas
ciegas.
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- 1. Conducta de los ciegos. No existe
propiamente una Psicología del Ciego, sino más
bien una serie de actitudes con que todo ser
humano responde ante la Ceguera o falta de visión,
dado lo relevante que es para los normovisuales el
manejo del sentido de la vista. La carencia de
visión genera en el que padece ceguera fuertes
sentimientos de inseguridad, incapacidad para
controlar el ambiente, desvalorización frente al
que ve, desinformación cultural, aparte de las
dificultades propias en el desplazamiento y manejo
de información visual. Por otra parte, los
prejuicios de la sociedad ante el que es
diferente, su falta de conocimiento respecto a las
verdaderas limitaciones de los ciegos y de sus
grandes capacidades remanentes, junto a la
ausencia de una actitud realmente comprometida con
sus derechos, produce en la persona ciega muchas
veces reacciones negativas.
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- 2. Ideas erróneas acerca de los ciegos. Cada
individuo ciego es antes que nada una persona con
su propio temperamento y carácter, con una
personalidad que lo define distinto a los otros.
No podemos asegurar que los ciegos son, piensan o
sienten de determinada forma, ni que todos los
ciegos tienen los mismos intereses -la Música y el
Derecho- o idénticas aptitudes -memoria, oído y
tacto-, puesto que si comparamos a un grupo de
personas ciegas nos encontraremos con los más
variados gustos, capacidades y caracteres. En el
trato con ellos deberíamos renunciar a aquellos
estereotipos que hemos aprendido erróneamente y
enfrentarnos a la persona.
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- 3. Conociendo a la persona. El primer paso
para interactuar con un hombre, mujer o niño/a
ciegos, es deshacerse de tales preconceptos ("los
ciegos tienen su mundo", "pobrecito", "qué
terrible no poder ver una puesta de sol", "los
ciegos son mal humorados", etc., etc.) y lanzarse
a conocer a la persona que hay tras esos lentes
oscuros y que porta un bastón blanco. Conocerle es
una maravillosa experiencia que le invito a
realizar. Se encontrará usted con alguien que
tiene, al igual que todos nosotros, anhelos,
expectativas, deseos, frustraciones, fortalezas y
debilidades, cualidades y defectos.
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- 4. Actitud sincera del acompañante. El primer
contacto es crucial, acérquese con respeto y sin
temor, póngase a su servicio. No se ubique como
superior; el poseer un sentido más que ellos no
nos hace mejores ni más fuertes, puesto que la
seguridad y capacidad de la persona humana se
sustenta en una visión interna, coherente y
positiva, de la vida. Muchos normovisuales están
lejos de haber alcanzado tal "visión". Él o ella
percibirá su afecto e interés sincero en
colaborarle y rechazará cualquier intento de
menoscabo, como la sobreprotección. Como nosotros,
ellos también quieren ser autovalentes, aún cuando
hay algunos que han aprendido a utilizar nuestras
actitudes proteccionistas a su favor.
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- 5. Etapas en la Rehabilitación Psicológica. No
sólo hay un Psicología para cada persona portadora
de ceguera, sino también actitudes determinadas
por la etapa en que esta se encuentra en cuanto a
su Rehabilitación Psicológica. La persona ciega
atraviesa distintas etapas, las cuales no tienen
un tiempo ni unas características absolutamente
uniformes. Para cualquier individuo, perder la
vista o que nazca alguien ciego en la familia, es
un hecho muy impactante y traumático. Un primer
estado es el de la crisis o schock, luego un
período de profunda depresión, para llegar por
último a la aceptación de su déficit.
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- 6. Etapa de Crisis. El estado de schock es una
especie de adormecimiento psíquico. La persona
atina a nada, no llora ni ríe, cae en el mutismo
pues le ha impresionado tanto esta pérdida de sus
ojos que no sabe como reaccionar, hasta que toma
conciencia en pocas semanas de su nueva condición.
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- 7. La depresión o duelo. Se sumerge entonces
en un estado depresivo tal que sólo quiere morir.
Muchas veces en esta etapa intentan suicidarse,
reaccionan con violencia, quieren estar solos.
Quienes les rodean en esos instantes deben tener
mucha comprensión y darse cuenta que las palabras
de consuelo poco podrán hacer por ella, pero sí es
muy importante que sienta la amorosa compañía de
otros junto a ella. En verdad llora la pérdida de
su vista y de toda una vida funcionando de acuerdo
a ciertos esquemas. Pensemos que tendrá que
aceptar su nueva condición de ciego para poder
iniciar cualquier aprendizaje rehabilitativo.
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- 8. Aceptando su nueva condición. El proceso de
aceptación de la ceguera por parte del ciego es
como un nuevo nacimiento. Mientras la persona no
comprenda que la persona con vista o normovisual
que era ya ha muerto, no podrá manifestarse la
nueva persona, ciega pero con grandes capacidades
de readaptación. Aplicando este principio a la
rehabilitación de las personas ciegas, podemos
decir que en tanto el ciego no renuncie
psicológicamente a su antigua vida de persona con
vista, no podrá volver a vivir como persona ciega
rehabilitada. El aprendizaje del sistema Braille,
el uso del bastón, el método de cálculo mediante
Sorobá y todas las técnicas que le permitirán
desenvolverse normalmente en el medio, pasa por
esta toma de conciencia de su nueva vida y la
aceptación de esa condición.
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- 9. Sea un buen oidor. En su contacto con la
persona ciega usted probablemente observará
algunas de las conductas relatadas anteriormente.
Frente a ellas no haga nada, sólo escuche y
observe; usted no está capacitado/a para
rehabilitar, dar orientaciones o consejos. Deje
esta tarea a los especialistas y brinde su parte:
el afecto, la comprensión, la compañía, la ayuda
práctica necesaria. Una opinión o "consejo"
inadecuado podrían suscitar problemas mayores en
la persona ciega.
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- 10. No tome el rol del consejero. Superar cada
etapa nombrada en algunos casos se vuelve
doloroso, ya que implica un cambio en la
autoimagen y renuncia a cánones visuales y de
comportamiento que estorban a su Rehabilitación.
Quizás la persona querrá confidenciar con usted
sus sentimientos y drama personal. Escúchela y
ofréscale su amistad, dándole seguridad y
confianza en sus propias decisiones, pero no opte
la posición de consejero/a.
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- 11. Ayude en forma práctica. Concéntrese en el
plano de sus necesidades funcionales tales como:
acompañarle donde una amistad, ir de compras,
hacer alguna diligencia, grabación de temas de
interés, lectura de una novela de su gusto,
transcripción al braille de un poema o reflexión
bonita, cocinar juntos un plato diferente, darle
su opinión sobre vestuario, etc. etc. preocúpese
de todo aquello que puede mejorar su calidad de
vida. Para cada ayuda que usted quiera darle
consulte y jamás la imponga. Este trabajo requiere
de humildad y mucha comprensión y respeto hacia la
intimidad de la persona.
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- 12. Siga siendo acompañante. Mantenga cierta
distancia emocional con la persona ciega, para no
perder su objetividad y conservar la posición de
"acompañante". No es la idea de este servicio
involucrarse sentimentalmente con la persona
ciega, aún cuando pueda surgir la amistad. Aquí
conviene revisar las propias motivaciones del
acompañante para que se establezca una sana
relación de interacción efectiva. El propósito del
acompañante es prestar un servicio integral y
humano afectuoso y humano, tendiente a satisfacer
necesidades prácticas de la persona ciega en su
vida diaria, que no son satisfechas por la familia
ni los especialistas.
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- 13. Las verdaderas limitaciones del ciego.
Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de
las personas con discapacidad, sobre todo en el
caso de los ciegos. Sin embargo, al observar
detenidamente su condición, llegamos a la
conclusión que las limitaciones se reducen sólo a
tres aspectos: desplazamiento, control del
ambiente y adquisición de cultura.
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- 14. Dificultades en el desplazamiento. Basta
que usted cierre sus ojos y trate de caminar "a
ciegas" hasta la puerta de su hogar, para darse
cuenta lo difícil que es para alguien movilizarse
prescindiendo del sentido de la visión. Sin
embargo la persona ciega, con un buen
entrenamiento en Orientación y Movilidad con
bastón (o perro guía, en los países del primer
mundo) puede lograr una movilidad independiente.
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- 15. Limitaciones en el control del ambiente.
El sentido de la vista tiene la capacidad de
abarcar grandes espacios y captar una gran
cantidad de información en forma simultánea. Por
ejemplo si usted entra en un lugar desconocido se
percata de inmediato de la dimensión de ese
espacio, color, cantidad de personas, como van
vestidos, de que sexo y estrato social son, en
fin, unos datos que será muy difícil percibir con
los ojos cerrados. La inseguridad que siente el
ciego o ciega por ese desconocimiento derivado de
la carencia de la vista, constituye un grave
problema, que puede ser resuelto con una adecuada
Educación Especial (en el caso del niño) y
Rehabilitación (en el caso del adulto). Ellos son
entrenados en la utilización de los "sentidos
vicariantes" (oído, tacto, olfato, gusto y sentido
de percepción de obstáculos) y en las Actividades
de la Vida Diaria para su manejo personal y
social.
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- 16. Adquisición de Cultura. Gran parte de la
información cultural de nuestra sociedad es
visual: libros, revistas y periódicos son escritos
en tinta; el cine y la televisión son
eminentemente visuales; las señales en las calles,
la publicidad, los escaparates, etc. están
diseñados para personas que ven, esto es los
normovisuales. Actualmente recibimos a través de
Internet todos los contenidos culturales de una
sociedad de información. ¿Qué hace la persona
ciega para integrarse a este mundo informativo?
Aquí es donde el Sistema Braille ocupa un lugar
importante en la superación de esta tercera
limitación.
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- 17. Contribuya a superar sus tensiones. Las
dificultades nombradas ocasionan frecuentemente
gran estrés en la persona ciega, lo que se expresa
corporalmente en tensión y dolores musculares; y a
veces en reacciones agresivas. Los masajes y
ejercicios de relajación, con la ayuda de música;
las actividades de recreación y físicas, como la
natación, son de gran ayuda en este aspecto. Son
interesantes alternativas que puede manejar un
acompañante como parte de su programa de servicio.
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- 18. El mapa mental. Hay un aspecto en el
control del ambiente por parte de la persona
ciega, que llama bastante nuestra atención cuando
comenzamos a interactuar con ellos y es la
particular necesidad de limitar o percibir los
límites témporo-espaciales, formarse una idea
global concreta y clara de los escenarios donde
actúan y actuarán. Requieren saber sobre las
personas que les rodean, los horarios y
calendarios de actividades, los espacios que les
circundan y todo tipo de información no alcanzable
sin la vista o que les de una estructura
psicológica segura en la cual moverse. Esto puede
parecer chocante o raro a quien no sabe
comprenderlo, pero es lógico si nos ponemos en su
lugar e imaginamos movernos en un espacio obscuro
sin referencias visuales. Necesitaríamos inventar
o descubrir nuestras propias coordenadas.
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- 19. Sea sus ojos. Usted puede ayudar a la
persona ciega a construir ese "mapa interno
témporo-espacial", siendo sus ojos cuando camina
por la calle (narrando con naturalidad lo que
encuentra a su paso; haciendo algunas
descripciones; informándole sobre la presencia de
alguien conocido que se acerca; contándole sobre
algunos cambios arquitectónicos de la ciudad;
comentándole algún escaparate, etc.), cuando está
en otra casa o institución (comentándole sobre
apariencia de las personas, adornos y objetos
interesantes, cambios en la disposición del
mobiliario, etc.), cuando pasea en lugares
públicos como parques, plazas, playa, campo,
museos, comercio, etc. y en la conversación (usos
y cambios en las costumbres, modas, nuevos
esquemas visuales, últimas películas y libros de
actualidad, noticias de la televisión, obras de
teatro, etc.).
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- 20. Más consejos. Por último, es recomendable
que usted lea, analice y ponga en práctica los
CONSEJOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN CON LAS
PERSONAS CIEGAS que adjuntamos a esta guía.
Podríamos agregar mucho más, pero es lo suficiente
para iniciar una agradable y enriquecedora
experiencia como acompañante de personas ciegas.
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- CONSEJOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN
- CON LAS PERSONAS CIEGAS.
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- Tal vez usted muchas veces ha querido ayudar a
una persona ciega y no se ha atrevido a hacerlo
por temor a una respuesta agresiva o sencillamente
para no cometer un error. He aquí algunos consejos
para conocerla y serle útil:
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- 1) En primer lugar, tenga en cuenta esto.
Cuando entre a un lugar donde se encuentra un
ciego o ciega, hable aunque sea sólo una palabra
de saludo. Es preciso hacerle notar su presencia y
también prevenirlo cuando usted se retira.
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- 2) Jamás se dirija a él por intermedio de otra
persona, en los casos en que le pueda hablar
libremente. Hágalo con normalidad y asegúrese que
él sepa que usted se está dirigiendo a él
llamándolo por su nombre, tocándole un brazo o de
cualquier otra forma.
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- 3) No modifique su modo de expresarse para
evitar ciertas palabras como “ciego” o “ver”. La
discapacidad visual es la ceguera y se llama
“ciego” a quien la porta. Esto no puede ofenderle
y su uso natural por parte de quien la lleva es
parte de su aceptación del déficit. Usted puede
utilizar sin temor palabras que hacen alusión a la
vista, como “mirar”, “ver televisión”, “bonito” o
“hermoso”. A ellos no les molestan estos términos
e incluso los usan con toda naturalidad. Por
ejemplo: “¿Viste ayer la teleserie?” refiriéndose
a escuchar la novela por televisión.
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- 4) Cuando se encuentre con él o ella,
pregúntele si desea que lo acompañe pero no
insista si dice que puede arreglárselas solo/a.
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- 5) Si una persona ciega acepta su servicio,
ofrézcale siempre el brazo pues así podrá seguirlo
y realizar los mismos movimientos que usted, lo
que le será imposible si usted lo toma del brazo y
lo empuja hacia adelante.
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- 6) Cuando cruce una calle acompañando a un
ciego, deténgase un momento junto al cordón de la
vereda o cuneta, a menos que él prefiera que se le
advierta mediante una presión del brazo.
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- 7) Encare las veredas de frente, nunca en
diagonal. Lo mismo rige para las escaleras fijas y
mecánicas. No lo abandone hasta que ambos se
encuentren sanos y salvos al otro lado de la
calle. Permanezca junto a él salvando cualquier
tipo de obstáculos, tales como: montículos de
arena, escombros, trabajos en la vía pública,
bicicletas que circulan por las veredas, etc.
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- 8) Si usted está apurado/a, pida a alguien que
lo reemplace o señálele a la persona ciega
brevemente todos los peligros que se encuentran en
el camino a seguir.
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- 9) Para indicarle un asiento, tome su mano
derecha y póngala sobre el respaldo de la silla o
sobre el brazo del sillón y él o ella sabrá tomar
asiento por sus propios medios.
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- 10) Para subir a un auto, coloque la mano del
ciego sobre la manija de la puerta, o si está
abierta, sobre el techo del vehículo e indíquele
si el frente del auto está a su derecha o a su
izquierda. El ciego se ubicará de inmediato en el
lugar correcto, sin ninguna otra ayuda.
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- 11) Para subir una escalera común, colóquele
la mano sobre el pasamanos. Si se trata de una
escalera mecánica, indíquele si sube o si baja,
luego colóquele la mano sobre la cinta sin fin, en
el momento que vaya a usarla.
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- 12) Para pasar por una puerta giratoria: Si el
ciego prefiere precederlo, coloque su mano sobre
uno de los paneles giratorios para que él se de
cuenta de la dimensión del compartimento e inicie
el movimiento; si él prefiere seguirlo, hágale
saber cuando entra, para que él suelte su brazo y
entre a su vez en el compartimento siguiente, pero
jamás en el mismo que usted.
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- 13) Si usted entrega a un ciego billetes de
distintos valores, entrégueselos por separado,
agrupados por cada valor, identificándolos vez por
vez.
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- 14) Si un ciego le pide una dirección,
indíquesela tan precisamente como sea posible,
señalándole la distancia a recorrer, si debe
doblar a izquierda o a derecha o seguir en línea
recta. Si usted es carabinero/a, preséntese como
tal, pues él puede tener necesidad de una ayuda de
su parte, que no aceptaría proviniendo de otra
persona.
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- 15) Evite especialmente la lástima o una
solicitud excesiva. Al acompañarlo háblele como a
todo el mundo, ayúdelo discretamente y no insista
cuando él le diga que ya no lo necesita.
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- 16) Si convive con alguna persona ciega en su
casa, lugar de estudio o trabajo, procure que las
puertas y ventanas estén siempre completamente
abiertas o completamente cerradas, e infórmele de
los cambios que se produzcan en la ubicación de
los muebles.
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- 17) Cuando se encuentre con un conocido ciego,
preséntese por su nombre al saludarlo, no pretenda
que él siempre sepa con quién está hablando. Es de
muy mal gusto jugar con su ceguera al “adivina
quien soy”.
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- Aplicando estos consejos usted estará
brindando un gran servicio a las personas ciegas.
Recuerde que usted o un ser querido podrían
adquirir esta discapacidad por enfermedad o
accidente y no les agradaría ser tratados con
indiferencia, rudeza ni lástima. Los ciegos son
personas con las mismas necesidades que todo el
mundo, dependiendo de su edad y ocupación, y
desean integrarse normalmente a la vida ciudadana.
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- IVÁN TAPIA
- elenivan@vtr.net
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