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- Por Iván Tapia
24/02/03
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- Tal vez usted muchas veces ha
querido ayudar a una persona ciega y no se
ha atrevido a hacerlo por temor a una
respuesta agresiva o sencillamente para no
cometer un error. He aquí algunos consejos
para conocerla y serle útil:
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- En primer lugar, tenga en cuenta
esto. Cuando
entre a un lugar donde se encuentra un ciego
o ciega, hable aunque sea sólo una palabra
de saludo. Es preciso hacerle notar su
presencia y también prevenirlo cuando usted
se retira.
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- Jamás se dirija a él por
intermedio de otra persona, en los casos en
que le pueda hablar libremente. Hágalo con
normalidad y asegúrese que él sepa que usted
se está dirigiendo a él llamándolo por su
nombre, tocándole un brazo o de cualquier
otra forma.
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- No modifique su modo de
expresarse para evitar ciertas palabras como
"ciego" o "ver". La discapacidad visual es
la ceguera y se llama "ciego" a quien la
porta. Esto no puede ofenderle y su uso
natural por parte de quien la lleva es parte
de su aceptación del déficit. Usted puede
utilizar sin temor palabras que hacen
alusión a la vista, como "mirar", "ver
televisión", "bonito" o "hermoso". A ellos
no les molestan estos términos e incluso los
usan con toda naturalidad. Por ejemplo:
"¿Viste ayer la teleserie?" refiriéndose a
escuchar la novela por televisión.
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- Cuando se encuentre con él o
ella, pregúntele si desea que lo acompañe
pero no insista si dice que puede
arreglárselas solo/a.
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- Si una persona ciega acepta su
servicio, ofrézcale siempre el brazo pues
así podrá seguirlo y realizar los mismos
movimientos que usted, lo que le será
imposible si usted lo toma del brazo y lo
empuja hacia adelante.
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- Cuando cruce una calle
acompañando a un ciego, deténgase un momento
junto al cordón de la vereda o cuneta, a
menos que él prefiera que se le advierta
mediante una presión del brazo.
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- Encare las veredas de frente,
nunca en diagonal. Lo mismo rige para las
escaleras fijas y mecánicas. No lo abandone
hasta que ambos se encuentren sanos y salvos
al otro lado de la calle. Permanezca junto a
él salvando cualquier tipo de obstáculos,
tales como: montículos de arena, escombros,
trabajos en la vía pública, bicicletas que
circulan por las veredas, etc.
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- Si usted está apurado/a, pida a
alguien que lo reemplace o señálele a la
persona ciega brevemente todos los peligros
que se encuentran en el camino a seguir.
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- Para indicarle un asiento, tome
su mano derecha y póngala sobre el respaldo
de la silla o sobre el brazo del sillón y él
o ella sabrá tomar asiento por sus propios
medios.
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- Para subir a un auto, coloque la
mano del ciego sobre la manija de la puerta,
o si está abierta, sobre el techo del
vehículo e indíquele si el frente del auto
está a su derecha o a su izquierda. El ciego
se ubicará de inmediato en el lugar
correcto, sin ninguna otra ayuda.
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- Para subir una escalera común,
colóquele la mano sobre el pasamanos. Si se
trata de una escalera mecánica, indíquele si
sube o si baja, luego colóquele la mano
sobre la cinta sin fin, en el momento que
vaya a usarla.
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- Para pasar por una puerta
giratoria: Si el ciego prefiere precederlo,
coloque su mano sobre uno de los paneles
giratorios para que él se de cuenta de la
dimensión del compartimento e inicie el
movimiento; si él prefiere seguirlo, hágale
saber cuando entra, para que él suelte su
brazo y entre a su vez en el compartimento
siguiente, pero jamás en el mismo que usted.
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- Si usted entrega a un ciego
billetes de distintos valores, entrégueselos
por separado, agrupados por cada valor,
identificándolos vez por vez.
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- Si un ciego le pide una
dirección, indíquesela tan precisamente como
sea posible, señalándole la distancia a
recorrer, si debe doblar a izquierda o a
derecha o seguir en línea recta. Si usted es
carabinero/a, preséntese como tal, pues él
puede tener necesidad de una ayuda de su
parte, que no aceptaría proviniendo de otra
persona.
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- Evite especialmente la lástima o
una solicitud excesiva. Al acompañarlo
háblele como a todo el mundo, ayúdelo
discretamente y no insista cuando él le diga
que ya no lo necesita.
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- Si convive con alguna persona
ciega en su casa, lugar de estudio o
trabajo, procure que las puertas y ventanas
estén siempre completamente abiertas o
completamente cerradas, e infórmele de los
cambios que se produzcan en la ubicación de
los muebles.
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- Cuando se encuentre con un
conocido ciego, preséntese por su nombre al
saludarlo, no pretenda que él siempre sepa
con quién está hablando. Es de muy mal gusto
jugar con su ceguera al "adivina quien soy".
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- Aplicando estos consejos usted
estará brindando un gran servicio a las
personas ciegas. Recuerde que usted o un ser
querido podrían adquirir esta discapacidad
por enfermedad o accidente y no les
agradaría ser tratados con indiferencia,
rudeza ni lástima. Los ciegos son personas
con las mismas necesidades que todo el
mundo, dependiendo de su edad y ocupación, y
desean integrarse normalmente a la vida
ciudadana.
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IVÁN TAPIA
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elenivan@vtr.net
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